Mallorca improvisó cientos de refugios durante la Guerra Civil

La Guerra Civil Española fue el primer conflicto de la historia en el que las ciudades tuvieron que sufrir bombardeos indiscriminados de la aviación. En 1936, Baleares no estaba preparada para una cosa así. A diferencia de Madrid o Barcelona, la población civil no tenía metro donde refugiarse y tuvo que improvisar su «resistencia pasiva». 
Mallorca improvisó cientos de refugios durante la Guerra Civil

Todo Baleares menos Menorca quedó en manos del bando nacional, así que Mallorca sirvió de base para bombardear todo el levante republicano mientras que desde Valencia y Barcelona se hacía lo propio contra las islas enemigas. Según revela el historiador Josep Massot i Muntaner en su libro Els bombardeigs de Mallorca durant la Guerra Civil, sólo en el primer mes de guerra, Palma fue bombardeada por aviones republicanos en 23 ocasiones, las mismas que sufrieron algunos pueblos como Sóller o Inca.

Los principales objetivos republicanos eran los buques de guerra anclados en los puertos y las dependencias militares, pero también arrojaron bombas indiscriminadamente sobre la población. Mussolini envió numerosos cazas para defender la isla pero aun así no consiguió evitar que más de 150 baleares murieran bajo el efecto de las bombas. Entre ellos había al menos 35 niños.

A principios de 1937, la mayoría de Ayuntamientos de Mallorca concluyeron que era urgente construir refugios públicos para proteger a la población. Según las instrucciones militares, éstos debían tener al menos ocho metros de tierra y parte de hormigón encima para resistir proyectiles de penetración de una tonelada de peso. No obstante, señalaba que «todos aquellos sótanos o cuevas que tengan de 4 a 5 metros de roca compacta encima, pueden considerarse eficaces contra bombas de cualquier peso». Otro consejo era reforzar los pisos superiores de los edificios para que los sótanos fueran seguros.

Con 31.450 pesetas
Concretamente Palma construyó durante el año 1937 decenas de refugios públicos y particulares. Apenas quedó un barrio en la ciudad sin su propio sótano de seguridad. La población temía no sólo las explosiones sino un ataque tóxico masivo. Esta amenaza se mantuvo durante toda la guerra y se previno constantemente a los ciudadanos sobre ello. La Jefatura de Defensa Pasiva Antiaérea repartió folletos informativos sobre cómo improvisar una careta antigás, cómo reconocer a una persona gaseada o cómo habilitar en la propia casa un local antigás.

El Hospital Militar, en la esquina de las calles Olmos y Sant Miquel, decidió construirse su propio refugio en julio de 1937. Según el proyecto que se guarda en el archivo del Centro de Historia y Cultura Militar de Palma, la razón fue que hasta ese momento se utilizaba una sala pero no era lo suficientemente grande. «El edificio no tiene condiciones de seguridad contra un bombardeo», concluyeron. El teniente coronel de ingenieros Ramón Taix Atorrasagasti contó para ello con un presupuesto de 31.450 pesetas y las obras tardaron sólo 45 días. Tenía sitio para todo el personal y pacientes del hospital y contaba incluso con una sala de operaciones.
Refugio sant miquel-olmosEl refugio se mantiene todavía tal como se dejó en 1939 tras una vieja puerta del propio Centro de Historia y Cultura Militar. Una de sus esquinas conserva todavía los trozos de los orinales de barro que utilizaron los refugiados. En las paredes son todavía visibles unos números que indicaban el asiento asignado para cada una de las personas. Sólo hay un poco más de un palmo de distancia entre uno y otro. En general, está perfectamente conservado. El director del centro, el teniente coronel Teodoro Pou, tiene pensado rehabilitarlo y convertirlo en una sala de exposiciones.

La utilización de los refugios durante la guerra fue tan frecuente que el Ayuntamiento se vio obligado a crear una policía en los mismos que mantuviera el orden. Tenía instrucciones de velar por el correcto mantenimiento, la ventilación, señalización e iluminación, así como impedir la entrada de los perros y de cualquier tipo de enseres que llevaran las personas. Además, estaba prohibido fumar.

Massot i Muntaner cita en su libro una orden del gobernador civil de Baleares del 12 de septiembre de 1939, ya terminada la guerra: «Sírvase comunicar Autoridades Municipales que deben conservarse, cuidarse y mejorarse los refugios antiaéreos existentes y que serán sancionados los actos de desidia en esta materia».
(Publicado el 26 de julio de 2009 en EL MUNDO / El Día de Baleares)
Anuncios

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
Esta entrada fue publicada en Historia y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Mallorca improvisó cientos de refugios durante la Guerra Civil

  1. Es una pena que las marcas (un círculo con un punto dentro) de los edificios designados como refugios, estén desapareciendo. Acaban de pintar la fachada del de delante de mi casa, y … se desvaneció la memoria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s