El legado de nuestros padres

El otro día coincidí en una cena con una americana que lleva los recursos humanos de varias tiendas de lujo en Mallorca. Nos contó que había recibido 550 currículums para una sola vacante que exigía el dominio de ruso e inglés o alemán. Estaba indignada por la falta de seriedad de muchos candidatos. Al parecer, se estaba encontrando con grandes “personajes”. Había, por ejemplo, una que le llamó para decirle que no llegaría a la entrevista porque su novio estaba dormido. “¿Y a mí qué me cuenta?”, se preguntó con razón.

Atención, porque esto no es nada. Me dio la idea para este artículo cuando le pregunté si entre los candidatos había españoles. “Ah no, españoles no quiero”. Se hizo el silencio. Le pregunté por qué y me contestó con varias perlas. “Sólo dan problemas, se ponen de baja, salen fuera a fumar cada dos por tres, se quejan…”. Siguió el silencio. “Cuando vienen a la entrevista de trabajo parece que me están haciendo un favor, cuando el favor lo hacemos nosotros”. En otro país del mundo esto habría creado indignación en la mesa, pero miré al spanish comensal que nos acompañaba y seguía cenando como si nada. Tengo que reconocer que yo tampoco estaba muy sorprendido.

Le pedí un ejemplo y me dijo: “Mira, el otro día contraté a una española y le dije que la jornada acababa a la una de la madrugada y que, al no tener coche, tendría un problema para volver a casa. Me contestó que no lo habría. Le insistí en que sí, pero ella juró y perjuró que no. Entonces la contraté. A las dos semanas ya estaba pidiéndome un cambio en el horario porque su novio no venía a buscarla. Le dije que no, que había prometido que no habría problemas. Así que ahora la tengo a disgusto, quejándose por el horario que tiene”. No pude más que asentir. El otro comensal también, mientras se comía la cena de los tres. 

Este hecho me hizo pensar en las nuevas generaciones que asocian trabajo con esclavismo. Esto lo vi en debates del 15-M. Me daban ganas de decir: “Pero qué pasa, ¿que no queréis currar en la vida?”. Yo también pienso que es una lata el trabajar, todos los días te tienes que levantar, pero (cambiando la canción) es una obligación natural que todos tenemos por gracia o desgracia.

Los españoles no hemos sido vagos nunca. Al menos la generación de nuestros padres y abuelos no lo fue. Yo tengo el gran ejemplo de mi padre, que empezó desde la nada, y cuando digo nada es nada, teniendo que trabajar desde los 15 años para él y su familia, obligado a dejar su tierra, dormir en habitaciones prestadas y enviar dinero a su familia porque tenía detrás cuatro hermanos pequeños a los que alimentar. No ha hecho nada más que trabajar en su vida y así pasó de ser el mozo que lleva la compra a las casas a ser el director de una cadena de supermercados. No se me ocurre una manera más honrada de vivir la vida. Ese es el español de los 60 y 70 que prosperó a base de dejarse piernas, manos y espalda. Gracias a eso mi hermana y yo hemos podido estudiar una carrera. 

Hay una anécdota que lo resume todo. Hace poco, en el 30 aniversario del golpe de Estado del 23-F, a todo el mundo le dio por decir qué estaba haciendo en ese momento. Yo me giré y le pregunté a mi padre:

– ¿Tú dónde estabas?

– Dónde iba a estar, trabajando.

– ¿Y no te fuiste a casa por si pasaba algo?

– No, tenía que trabajar.

– ¿Y si triunfaba el golpe y volvía la dictadura?

– Con dictadura o democracia yo sabía que al día siguiente a las 6 de la mañana tenía que estar en el trabajo.

El esfuerzo y el sacrificio son los mejores legados que nos han dejado las últimas generaciones de españoles. Que no se pierdan.

(Publicado en El Mundo/El Día de Baleares el 8 de febrero de 2013)

Anuncios

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
Esta entrada fue publicada en Opinión y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El legado de nuestros padres

  1. naniboloqui dijo:

    Parece que con el tiempo se están perdiendo los valores que nos inculcaron nuestros padres, no debemos permitirlo. Estoy segura de que tu padre es una gran persona.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s