El primer KO

boxing

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 6 de febrero de 2017)

El barrio de Corea es quizá el más duro de Palma. Se llama así porque su construcción coincidió con la guerra de Corea en 1951. Su nombre real es Camp Redó pero la gente lo llama como le da la gana. Allí vivió su historia un amigo y me parece tan ejemplar que le pedí plasmarla en esta columna. Una historia de tantos hijos de inmigrantes que vinieron a trabajar.

Nació en Corea como el pequeño de ocho hermanos y con sólo 12 años (cada vez es más pronto) empezó su declive. Fue a parar a un colegio con los peores compañeros y, como era el nuevo, la tomaron con él. En aquella época el bullying era deporte olímpico y tuvo que hacerse fuerte. En dos semanas se peleó 10 veces con el mismo tío (¡el mismo!). No se achantaba. Al final se juntó con lo peor de cada casa y probó las drogas con sólo 13 años. Así hasta un 9 de junio del año 2000. La tarde le regaló una cantidad industrial de marihuana y se la fumó toda con un amigo. “Tardé dos horas en llegar de la calle Industria a Corea. No sé ni por dónde fui”, dice.

Foto de Juan Antonio Capó en Flickr.

Foto de Juan Antonio Capó en Flickr.

Cuando abrió la puerta de su casa su padre le estaba esperando. Al verle llegar en ese estado tan drogado le dio un guantazo que lo dejó KO. Literalmente. Lo durmió de una hostia. Su padre, además, convirtió la casa en una cárcel con una única celda: su cuarto. No pudo salir de allí en un mes entero. El día de su 14 cumpleaños recibió la carta de libertad con una condición: “Toma este dinero y apúntate a un gimnasio. Luego tráeme el recibo”. Y así lo hizo. Dio la casualidad que el más cercano era de boxeo. Él ni siquiera conocía ese deporte pero entró y le gustó lo que vio. Desde entonces no ha dejado de boxear. Ahora es un gran campeón, tiene dos trabajos que le apasionan y una vida feliz. Tiene su casa en una zona tranquila en las afueras de Palma.

Él cuenta riendo: “Sólo me han hecho 4 KO en mi vida; el primero fue el de mi padre“. “Esa hostia que ahora dicen que no se puede dar porque el hijo te denuncia fue la que me salvó. Por eso no le guardo ningún rencor a mi padre”. Da mucho que pensar. A ver si un día le hacemos un reportaje con nombre y foto. Estas son las historias que valen la pena.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
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