Nunca viajarás solo

Edu en Sukhothai, Thailandia, en junio de 2017. Su instagram es edu_sancho.

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 26 de junio de 2017)

En la era Airbnb y palo selfie hay un deporte en alza: viajar solo. Mi amigo Edu lleva un mes por el sudeste asiático y no deja de enviarnos fotos y vídeos en paisajes increíbles: selva, cascadas, volcanes… No le he visto con nadie en ninguna foto. Le basta su palo selfie. Y si quiere hablar con alguien lo tiene fácil: los millones de personas que viajan como él (solas) o cualquier español que haya por ahí. Que estamos por todo. El sentimiento de viajar sin acompañantes se define en dos palabras: «Abrumadora libertad». Jamás me he sentido más libre.

Yo he viajado solo en mis estancias de investigación de la universidad. Uno de los días más felices de mi vida, y lo digo en serio, fue cuando visité Pompeya yo solo. Me puse la audioguía y me perdí por esa ciudad romana. El momento de oír el silencio, con sólo mi respiración, en una casa de 2.000 años, fue lo más cerca que he estado de viajar en el tiempo. Es cierto que no pude compartirlo con nadie, pero luego me desahogué con llamadas y mensajes.

Viajar solo te permite conocer gente maravillosa, sobre todo españoles. Pienso que lo mejorcito de nuestro país se encuentra fuera. He encontrado verdaderos cracks dignos de conocer. No tengo ningún problema en apalancarme. Recuerdo una noche caminando solo por Roma que quería cenar con alguien. En un paso de cebra me crucé con dos chicos españoles y les dije: «No iréis a cenar, ¿no?». Me apalanqué de una manera delictiva. Lo gracioso es que al día siguiente estaba visitando una iglesia de Roma y me los volví a encontrar. Ellos debieron pensar que era un psicópata que les seguía así que me distancié un poco para no agobiarles. Me puse a mirar un cuadro cualquiera. De repente, uno se acercó y me dijo: «¿Te tomas una caña?». Allí comenzó un idilio de una semana entre dos amigos y un tercero que les hacía fotos en todos los monumentos. Fui su palo selfie particular pero me lo pasé genial.

En Edimburgo fue más fácil. Entré en el grupo de Facebook Españoles en Edimburgo y esa misma tarde jugué un partido de fútbol. Aquello me permitió ir a una pedazo de fiesta y conocer tanta gente que ya no me sentí solo en aquel mes escocés. Por eso, no hay que tener miedo. Compañeros viajeros solitarios, somos legión. Nunca viajarás solo.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
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