Gracias por venir a Mallorca, alemanes

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 10 de julio de 2017)

Mi madre es amiga de Karl, nuestro vecino del Arenal. Venía tanto de vacaciones que se quedó a vivir su eterno verano. A veces les veo hablar en la calle. Mi madre vuelve de comprar algo y él se pasea con su perro. Hablan unos cinco minutos. Ríen, señalan cosas. Al volver, pregunto a mi madre en qué idioma hablan, y responde: «Él en alemán y yo en español». Y ninguno de los dos sabe idiomas…

Hace 38 años que veraneo rodeado de alemanes, cerca de la calle de la cerveza. En realidad, no he tenido relación con ellos más allá de comer a su lado y observarles como si fuera un agente de la Stasi. Se ponen chanclas con calcetines, cuelgan toallas en los balcones, llevan colchonetas a la playa y a las siete de la tarde ya están arreglados para pasear.

Otros, los más jóvenes, forman grupos con la misma camiseta, cantan alrededor de una radio, juegan al vóley en el agua y a veces se duermen bajo el sol. Los veo tan rojos que me dan ganas de despertarles al grito de «¡achtung!», un término que aprendí jugando al Commandos. Después se van al Mega Park y beben cerveza para cantar mejor. En un solo bierkönig del Arenal se consumen más de 200 barriles de cerveza al día (10.000 litros). Cuentan que tienen tíos contratados sólo para enchufarlos.

El otro día salió un vídeo de una pelea de alemanes borrachos en la playa. No creo que haga justicia a la realidad del Arenal. El 90% de los alemanes que he visto por aquí son civilizados incluso cuando beben. Es una percepción personal, nada científica, de un humilde observador local. Contaré una anécdota. En 2014 Alemania jugó la final del Mundial de fútbol contra Argentina y fui con amigos a ver el partido a un bierkönig del Arenal. Ganó Alemania y la gente se quedó igual. Ni siquiera paró el tráfico. Entré en una licorería de esas que abren hasta tarde y le dije al dependiente: «Hoy tendrás jaleo». Él contestó: «No te creas. Esta gente es muy tranquila». No me quiero imaginar si el Mundial lo hubiera ganado Argentina. O España.

Ahora viene un poco de demagogia, pero es verdad: gracias, alemanes, por venir a Mallorca, porque dais trabajo a muchísima gente. Con vuestro dinero se levantan negocios, se pagan impuestos (colegios, hospitales) y todos nos beneficiamos indirectamente. Malle es nuestra, vuestra y de la humanidad. Vamos a cuidarla.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
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