La era Kase.O

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 24 de julio de 2017)

Javier Ibarra lo reventó el sábado en Palma. Fiesta rap de uno solo que congregó a miles. Desde la maqueta que sacó en el 93 con sólo 13 años (¡!) este B-boy ha cambiado la escena nacional. Ahora cualquiera escucha rap, desde el macarra de barrio hasta la hija de la princesa. Verdaderamente, podemos llamar a esto la eraKase.O.

Mi idilio con Kase comenzó por el año 95. Mi vecino Abel me lo puso un día: «Escucha a este de Zaragoza. Es un genio». Y así era. Un poeta que te abre su corazón y te cuenta la verdad: sus vicios y virtudes… su millón de complejos que vinieron luego. Escuchar a Kase.O es aprender sobre la vida. Yo, que soy un crítico muy duro, sólo puedo llamarle César Augusto. De verdad, estoy pensando tatuarme su nombre y empadronarme en su barrio, La Jota.

Hace unos años le entrevisté por teléfono y al final le confesé lo que pensaba. Él resoplaba: «Muchas gracias, tío». El viernes me fui a Tunnel, en Gomila, sólo por si él aparecía. En plan groupie. Sabía que había estado allí la víspera de otro concierto con Sho-Hai, el jevi del rap, pero no hubo suerte. Una pena que esta vez no le acompañaran los otros violadores del verso, hubieran tenido sorbitos de vida y solecito.

Kase lo dijo en el concierto: «¿Cuántos fueron a Gomila aquí? ¿Ahora está chapao o qué? Los chicos éramos torpes y las chicas duras. Éramos alquimistas y mezclábamos bebidas». Se acordó de la vieja escuela: «¡Ruido para La Puta Opp!». Grande.

En su gira El Círculo da discursos y el público le escucha con adoración: «Yo me especialicé en las rimas, en el rap, en entenderlo todo. Estás a tiempo: hazte especialista en algo. No hagas lo que los demás saben hacer. Esfuérzate. No tengas miedo. Queremos mejorar el mundo pero, colega, si quieres cambiar algo, cambia antes tú. Si no llamas a tus abuelos de vez en cuando eres gonorrea y peor que cualquier político. Dale amor a tu gente. No jodas a tus padres. Los padres tienen sus problemas, ¿eh? No eches la culpa a los demás de tu mierda». Una lección de paz y amor.

La noche terminó con Ballantines. Se hizo corto. Siempre se hace corto. En twitter la gente habló: «Inolvidable / Brutal / Enorme / Esa canción es mi vida / Gracias por tanto / Le has dado sentido a mi vida…». Lo dicho: la era Kase.O.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
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