Antifascistas del 36

Voluntarios de la CNT-FAI en Barcelona.

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 7 de agosto de 2017)

VARIAS COMUNIDADES están aprobando leyes de «memoria democrática» para reconocer a los que lucharon contra el fascismo en la Guerra Civil Española. Supongo que es porque creen que los trabajadores que se opusieron con las armas al golpe del 36 eran demócratas, cuando eso es un simplismo peligrosísimo. Los antifascistas del 36 luchaban, en su mayoría, por algo más grande. Santos Juliá ha escrito que la meta de aquellos hombres y mujeres «no era la República de 1931 sino el comunismo, el socialismo, el anarquismo o la independencia de sus naciones: por eso luchaban y por eso morían y por eso merecen ser recordados».

Por eso, si «memoria democrática» quiere homenajear a los antifascistas del 36, debe utilizar otro término. Si su intención es englobar a todos y ser fiel a la Historia, el término correcto es «memoria antifascista». Quizá se refiera a los republicanos del 31. Eso sería otra cosa. Pero si se refiere al pueblo en armas del 36 (o al de octubre del 34) no puede hablar de democracia.

El 18 de julio de 1936 murió la democracia en las dos zonas. En la zona republicana empezó una revolución social que jamás debe olvidarse. Como afirma Stanley Payne, España vivió la revolución más profunda de Europa occidental. En grandes territorios desapareció el Estado y los trabajadores organizaron la vida pública. Nunca este continente ha estado tan cerca del comunismo libertario. Precisamente por eso interesa tanto este conflicto en el extranjero.

Si los antifascistas del 36 hubieran sido realmente demócratas, el Reino UnidoFrancia les hubieran apoyado sin dudar. Igual que Alemania e Italia apoyaron aFranco. Pero las potencias democráticas temían a la revolución. Temían que los antifascistas españoles ganaran y extendieran el socialismo, el comunismo o el anarquismo. Ni siquiera el gobierno del Frente Popular francés se atrevió a apoyar a la República. La única razón es esta: el miedo a la revolución. Temblaron con la insurrección anarquista de mayo del 37 y reconocieron a Franco un mes antes de terminar la guerra, cuando todavía había posibilidad de resistencia.

Por eso, insisto. Seamos fieles a la Historia. Recordemos sin miedo los hechos como fueron. La mayoría de los antifascistas del 36 querían cambiar este mundo, no buscaban una democracia como la actual, con constitución, parlamento, ejército, policía, iglesia, partidos de derecha, economía de mercado y, en definitiva, Estado burgués. Contra todo eso lucharon y así merecen ser recordados.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
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