Los bares y sus fotos

Foto libre de Clem Onojeghuo @clemono2 colgada en Unplash.

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 8 de enero de 2018)

Hay algo muy peligroso: un ignorante con una cámara en la mano. El oficio de fotoperiodista se ha banalizado, como el de periodista, y ahora cualquiera se compra una cámara y difunde fotos de forma masiva. En estos oficios tan delicados no sólo hay que conocer la técnica sino la ética periodística y un mínimo de Derecho. Si no, se acaba perjudicando a la gente.

El otro día estaba en un bar de esos con fotógrafo que toma imágenes de los clientes y luego las sube a las redes sociales. Al pasar por mi lado le avisé de que no me sacara. Al rato, vi que hizo una foto a la persona que estaba a mi lado, conmigo justo detrás. Me dio el flash de lleno en la cara. Le pedí amablemente que no publicara la foto y me contestó, sonriendo, que él podía hacer lo que quisiera, que dentro del bar tenía derecho. Su ignorancia me arrastró hasta los porteros que me reiteraron lo mismo: que ellos podían hacer las fotos que quisieran dentro del bar, incluso sin mi consentimiento. Vamos, que yo cedía mi imagen al entrar por la puerta. Les intenté convencer de su error pero no hubo manera. Me fui de allí para no volver jamás.

El derecho a la propia imagen está regulado por la ley orgánica 1/1982 y no importa que esté dentro de un bar o en la calle: a mí o a usted nadie nos puede sacar una foto sin nuestro consentimiento. La ley dice que el fotógrafo siempre deberá tener «consentimiento expreso» y se entiende como tal el de posar ante la cámara. Así, las fotos que vemos con gente posando se entiende que han dado el permiso pero los que salen detrás no, así que se están vulnerando sus derechos. Imaginen que un maltratador busca a su ex y la encuentra así, con una foto en un bar justo detrás de gente posando.

La ley sólo contempla tres excepciones. Primera: que haya interés público, es decir, que yo haga algo noticiable, como cometer un delito. Segunda: que esté en un contexto noticiable, como una manifestación. Y tercera: que yo sea un personaje público.

En conclusión, si yo me tomo una copa en un bar tengo derecho a que nadie me haga una foto. Todos los que trabajan difundiendo imágenes o datos de forma masiva deben ser conscientes de ello.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
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