Los altos del fútbol

(Columna Los últimos de MalleEl Mundo / El Día de Baleares, 22 de enero de 2018)

Guti

José María Gutiérrez, ‘Guti’.

Una de las mayores injusticias de esta vida es la importancia de la altura en el fútbol. Desde que era pequeño, nunca mejor dicho, he visto cómo los altos gozaban de una preferencia insultante. Por ello, déjenme que parafrasee a Gramsci y diga claramente que odio a los altos del fútbol. O mejor: odio a los entrenadores que valoran demasiado la altura.

Desde que empecé a jugar vi que los entrenadores preferían a los niños más desarrollados. Sobre todo los altos y fuertes, incluso por encima del talento. Unos Dueñas de la vida. Yo lo tenía mal porque era muy pequeño, el enano de la clase. Parecía ser menor que mi edad, sin pelo en los brazos y voz aniñada. Para que se hagan una idea, en carnavales de La Salle me disfracé de madrealbertina y alguien propuso que intentara entrar en ese colegio femenino. La de recepción me abrió la puerta amablemente.

Cuando tienes 12 años algunos tienen ya cuerpo de hombre y otros, como yo, se quedan atrás y chupan banquillo. Recuerdo que oí una vez al exjugador del Real Madrid Guti quejarse de eso, de que tardó en crecer y algunos años le sustituyeron por gente más alta. ¡A Guti! Que después sería el único de todos ellos en levantar una Champions. Qué injusticia. Hasta Messi lo pasó mal por este tema.

Yo además era defensa. La posición natural de un armario 2×2 rompepiernas. ¿Que no sabe hacer un pase? No importa. Si no para el balón para el hombre. Los dos no pasan. Recuerdo muchos partidos en La Salle cubriendo a delanteros que me sacaban medio cuerpo. Sacar el balón con la cabeza era complicado, la verdad. Los primeros años en fútbol sala me fue mejor. Llegamos a ser campeones de Baleares. Pero en fútbol grande, la historia cambió. Los grandes tenían prioridad. Podían chutar más fuerte y dar más miedo al rival. Recuerdo un día que nos miramos los cuatro del banquillo y éramos justamente los más bajitos y delgados.

Por eso, si un niño tiene un desarrollo tardío, le cuesta mucho ganarse un puesto. Debe esforzarse y luchar más. Los entrenadores no esperan a que cumplan 18 años. No sé, a lo mejor después aquel bajito se convierte en un portento físico, pero ya será tarde. Habrá dejado el fútbol. Le podría haber pasado a Guti. No es justo. Otro día hablamos de la importancia de la altura en el baloncesto.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
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