El dolor se va

Salida de la carrera Feim Kilómetres (10k) el 15 de abril de 2018 en Palma. (Manuel Aguilera)

Salida de la carrera Feim Kilómetres (10k) el 15 de abril de 2018 en Palma. (Manuel Aguilera)

(Columna Los últimos de MalleEl Mundo / El Día de Baleares, 30 de abril de 2018)

CUANDO LLEGO a la clase de body combat son todo mujeres. Todas callan, con la mirada en el infinito. Sólo dos de ellas, de unos 60 años, rompen el silencio. «Tuve una depresión», acierto a oír. Una vez dentro: puñetazos, patadas, fondos, flexiones… No paran. Sólo una de las jóvenes se rinde y se va. Las mayores siguen. Su fuerza de voluntad es un ejemplo para mí. Me hacen la clase más fácil. Al terminar me acerco y les doy la enhorabuena. Ellas se sorprenden y se quitan mérito. No todas las heroínas llevan capa.

Desde que estoy metido en el fitness he encontrado verdaderos espartanos. Conocí a uno en la carrera Feim Kilómetres que organizó IB3 en el Portixol. Eran 10 kilómetros y fui a un ritmo bastante rápido para mí, a 5 minutos el kilómetro. Cuando iba reventado a mitad de carrera me adelantó un hombre con el carrito de su hija. Aguantó el ritmo como un campeón. Tras cruzar la meta me acerqué a felicitarlo (sí, me dedico a dar enhorabuenas por ahí) y me contó que también llevó el carrito en la media maratón (21 kilómetros) del pasado 18 de marzo en Palma. ¡Vaya crack! Y no sólo eso: su mujer también las había hecho con el carrito de su otro hijo. Es increíble. Unos padres que no dejan a sus hijos ni cuando van a correr. Debería haber una categoría sólo para ellos y que se llevaran un premio.

Yo ya escribí aquí que odio correr. Me aburre mucho, así que sólo me apunto a las carreras populares. Llevo cuatro en los últimos meses y este sábado haré 14 kilómetros en la Spartan Race de Madrid. En estas competiciones lo que me anima a seguir es ver a personas que parece que tienen peor físico que yo pero en realidad están más fuertes. Son personas con una capacidad de sacrificio increíble. Verdaderos ejemplos de resistencia.

El mito dice que las mujeres resisten mejor el dolor. Ahora un estudio de la Universidad de Málaga ha desmentido esto, así que no hay nada biológico. Hombres y mujeres sentimos el mismo dolor y sólo nuestra capacidad de aguante, la resiliencia, nos hace resistir. En la media maratón de Palma hubo un momento en el que estuve a punto de rendirme. En el kilómetro 14 comenzó a dolerme muchísimo la planta del pie. Cada vez que pisaba sentía un pinchazo que me llegaba hasta la espalda y se me erizaba el pelo del brazo. Era una locura seguir porque no soy runner ni estaba preparado para la carrera. Dije que iba a parar y un corredor que iba detrás me gritó: «¡No pares, que el dolor se va, no pares!». Mi compañera Ana también había tenido dolores y había aguantado, así que les hice caso. Dos kilómetros después el dolor se fue. Como dice el lema espartano: el dolor es temporal, la gloria es eterna. Hay que seguir, siempre.

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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