Un héroe de Dios y de España

La maestra y periodista Margalida Capellà ha publicado en la editorial Lleonard Muntaner el diario y las cartas inéditas de un cura mallorquín que murió en la Batalla del Ebro: Cándido Fernández Bosch. Era capellán castrense de una unidad nacional y dejó gran material por escrito. Su familia lo guardó y dio la casualidad de que sus hermanas dieron clase y vendieron la casa familiar a Capellà, autora de Dones republicanes (2009), así que le cedieron a ella el tesoro histórico. Vamos, que ha escrito un libro sobre el anterior dueño de su casa. Supongo que Capellà se ha sentido incómoda escribiendo de una persona tan alejada de su ideología cuando tiene tan buena relación con la familia. Cosas del oficio.

Cándido era un joven sacerdote encargado de la Iglesia Nostra Senyora de la Salut de El Terreno que se enroló con entusiasmo en el bando nacional. Estuvo en la derrota de Bayo en Portocristo y después se trasladó a la península. Estuvo en los frentes de Extremadura y Guadalajara, hasta que llegó a la batalla más dura del conflicto: el Ebro. Estaba felizmente adaptado a la guerra y no quería ser relevado. Se negaba a abandonar a los mallorquines que participaban en la conquista de «la Cataluña auténtica, grande y españolísima». Allí, en Gandesa (Tarragona), encontró la muerte en un bombardeo el 22 de agosto de 1938. Tenía sólo 25 años. Un proyectil cayó sobre la casa donde estaba junto al también mallorquín Bartomeu Rosselló.

Su asistente, Antoni Llabrés, fue el autor de la terrible misiva que notificó la tragedia a la familia: «No sé cómo empezar… Los ojos me lloran y el corazón me está sangrando de dolor y de pena. Vengo a daros una noticia triste, muy triste, teñida en sangre…». El cuerpo de Cándido está enterrado en el Valle de los Caídos.

En sus escritos se revela un Cándido entregado a la causa franquista por defender a Dios y a España. Daba varias misas al día y era capaz de confesar a 200 combatientes antes de entrar en batalla. También «atendía» a los enemigos capturados: «Se coge un rojo de 50 años. Hay que fusilarle. Le confieso y le doy la extremaunción». Margalida Capellà afirma que no le conmovía «ningún sentimiento de piedad» al describir estos episodios en el diario.

Cándido era «la admiración» de sus familiares. Le enviaban poesías ensalzando su sacrificio: «Viva España, viva Franco. Beso tu mano, sobrino. Quiera el Corazón Divino, no paséis ningún quebranto». Él respondía: «Aun cuando mucho deseo veros, el disgusto mayor que tendría sería irme a Mallorca sin haber terminado la campaña».

Recibió varios homenajes en la prensa mallorquina. La revista Mater Purísima dijo que era «un héroe de Dios y de España», descripción que ha dado título al libro. En 1942 Palma le dedicó una calle en el barrio de El Amanecer. En 2008, PSIB y Més le cambiaron el nombre por el del cantante catalanista Guillem d’Efak.

(Columna Los últimos de MalleEl Mundo / El Día de Baleares, 9 de julio de 2018)

Anuncios

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de "Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española".
Esta entrada fue publicada en Historia, Opinión y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s