El apoyo mutuo en Sant Llorenç

La ola de solidaridad hacia Mallorca, y en concreto Sant Llorenç, es admirable. España entera ha estado pendiente y nuestros amigos y familiares nos han llamado para saber si estamos bien y ayudarnos en lo posible. Cientos de mallorquines se han lanzado a ayudar como fuera, porque la tragedia les ha dado en el corazón. La solidaridad ha sido tan grande que las instituciones la han detenido porque ya había suficientes voluntarios, ropa y comida.

El apoyo mutuo y la cooperación es la forma más maravillosa de vivir y esta es una de las cosas positivas que saco de toda esta catástrofe: la buena persona que todos llevamos dentro. Es la muerte de Hobbes y la resurrección de Kropotkin: «Si los hombres se decidieran a cooperar, la vida social dejaría de ser un constante y cruento enfrentamiento». En su obra magna, El apoyo mutuo (PDF), defiende la cooperación social como sistema de convivencia y pone múltiples ejemplos del reino animal. Es curioso ver cómo estamos en una sociedad competitiva, que nos obliga a superar -en ocasiones machacar- a nuestros compañeros, pero cuando vemos a una persona en peligro damos la vida por salvarla. Esa es nuestra verdadera naturaleza: ayudar a los demás. Creo que ese es el espíritu de Sant Llorenç.

Un amigo de Madrid me escribió el jueves: «¿Dónde podemos mandar dinero, ropa o lo que sea para la gente afectada? Pero que llegue, lo que haga falta». Le di el número de cuenta de La Caixa que había dado el Ayuntamiento de Sant Llorenç. «Ok, ya hemos donado 500 euros». No sabía qué decirle. Sólo le di las gracias. Y contestó: «Hay que ayudar siempre. Nunca sabes cuándo te puede tocar. Ahora lo sé más que nunca». Hace dos semanas tuvo una mala noticia en su familia sobre tema de salud. Su pensamiento lo resume todo.

Uno de los ejemplos más mediáticos del espíritu de Sant Llorenç ha sido Rafa Nadal, que se remangó para ayudar a unos amigos y salió en la portada de The Times. Oí algunos comentarios de crítica, cómo no, porque no sé por qué hay gente que desconfía de Nadal, un luchador hecho a sí mismo y estrella internacional que paga impuestos en Manacor porque le da la gana. Podría llevar todo a Suiza y pagar menos, como hacen otros grandes deportistas de este país. Pero no, él está aquí para lo bueno y lo malo. Ya lo dijo su tío Toni: «El ánimo de Nadal es ayudar, no salir en la prensa». Más que nada porque no lo necesita. Su gesto fue totalmente real. Gracias, Nadal.

Esta es la lección humana de Sant Llorenç: el apoyo mutuo. La solidaridad entre personas sin importar origen ni condición. Debemos sentirnos orgullosos.

(Último artículo de la columna Los últimos de MalleEl Mundo / El Día de Baleares, 15 de octubre de 2018)

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Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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