Un capitán fascista en la noche mallorquina

El capitán Tullio de Prato, a la derecha. Identificado por el escritor alicantino Miguel Ángel Pérez Oca.

El capitán Tullio de Prato estuvo un año en Mallorca como piloto fascista. Participó en 1937 en el bombardeo de Gernika y luego lo destinaron a la Aviación Legionaria de Baleares para arrasar Barcelona, Valencia… y el mercado de Alicante, donde mató en una hora a casi 300 personas. Esto se había publicado. Lo que no se sabe, y aprovecho ahora para contarlo, es cómo vivía en Mallorca. 

El capitán De Prato se lo pasaba en grande. Iba vestido de civil, tenía coche, habitación en el Hotel Mediterráneo y algunas amigas mallorquinas. Las había conocido en discotecas, porque él era uno de los más fiesteros entre los 500 italianos de la isla. Me lo imagino en la barra con un Martini y un pitillo relatando cómo había machacado Tarragona por la mañana. Hasta que un día se le acabó el chollo. Llegó a Palma un nuevo coronel de hierro: Aleandro Martire

El nuevo jefe vino a poner orden en aquel festín transalpino. Le habían informado de que los italianos de Mallorca se habían salido de madre. Aquello era impropio de una civilización destinada a gobernar todo el Mediterráneo. Llamó al capitán Tullio de Prato y le contó su plan: ir los dos en secreto a una discoteca y pillar in fraganti a todos los italianos para empurarlos hasta que se pudra el imperio. 

De Prato aceptó pero a la vez puso en marcha su propio plan de evacuación: avisó a todos de que no salieran y llamó al dueño de la discoteca para alertarle de que esa noche iría con el coronel y que no dejara entrar a italianos.

A eso de las diez de la noche se presentaron en la discoteca De Prato y el coronel Martire vestidos de uniforme y cara de pocos amigos. Todos los presentes les miraban impresionados cuando una de las chicas corrió hacia ellos y abrazó cariñosamente a De Prato. Era una antigua “amiga”. El coronel la miró sorprendido y ella los cogió a los dos y les dijo: “¡Marchaos en seguida que esta noche viene el coronel!”. De Prato se quería morir. Su plan de evacuación había sido descubierto. Sin embargo, el coronel contestó: “Cosa dice questa ragazza?”. No tenía ni idea de español. De Prato reaccionó a tiempo y le contestó que era el saludo típico de las mallorquinas.

Martire acabó con el desmadre del personal y comenzó el suyo propio. Lejos de dar ejemplo, mantuvo relaciones con mallorquinas hasta contraer la sífilis y volver a Italia. El personal le quitó la careta cuando descubrieron un sobre con fotos suyas con chicas desnudas. El capitán De Prato también volvió a Italia tras la guerra y acabó de general condecorado por la Italia democrática hasta su muerte en 1981. Otros se quedaron y se casaron. ¿Qué sería de aquella chica?

(Tercera columna Tejiendo historia, publicada en Ultima Hora el viernes 14 de febrero de 2020, pág. 29. Sale cada 15 días en papel. PDF).

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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