El periodista gonzo

Hace justo 15 años que murió el periodista más loco de la historia: Hunter S. Thompson. Estos días he pensado cómo hubiera enfocado él la noticia del coronavirus: se habría contagiado de los primeros para contar en primera persona una historia lo más extraña posible.

Thompson inventó el llamado “periodismo gonzo” en los años setenta en EEUU. La palabra la usó por primera vez el periodista Bill Cardoso después de leer un artículo suyo. Dijo que era “gonzo puro”, una palabra que usan los irlandeses de Boston para referirse al último que queda en pie en una borrachera. El diccionario Cambridge dice que “gonzo” significa “estrafalario, disparatado y excéntrico”. En cambio, la RAE no la reconoce.

Thompson nació en Kentucky en 1937 y desde pequeño tenía graves problemas para relacionarse . Lo echaban constantemente de casas y trabajos. En una ocasión lo despidieron de un periódico por patear una máquina de golosinas. Luego pedía trabajo en el New York Times en una carta donde explicaba sus problemas emocionales, probaba con el Washington Post llamando “farsante” a su propietario y amenazaba al director de un diario de Puerto Rico con romperle los dientes. Todo esto con 25 años.

Era un lector voraz y pulió sus habilidades transcribiendo El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald, y Adiós a las armas, de Ernest Hemingway. Estuvo en el ejército y con sólo 21 años rondaba los bajos fondos de Nueva York para buscar historias. Después viajó por Latinoamérica para investigar la violencia. Varias veces acabó apaleado o en la cárcel. No tenía una ideología definida: simpatizaba con los anarquistas pero también admiraba a presidentes como Kennedy.

El libro con toda su correspondencia.

Empezó en periodismo deportivo, pasó por la revista Time y triunfó en la Rolling Stone. Publicó dos libros importantes: Miedo y asco en Las Vegas, donde cuenta un viaje en coche con su abogado hasta arriba de alcohol y drogas; y Los Ángeles del Infierno: una extraña y terrible saga, basado en sus años infiltrado en la banda de moteros más peligrosa del mundo.

Ha dejado varias frases para la historia. La más salvaje es esta: “Lejos de mí la idea de recomendar al lector drogas, alcohol, violencia y demencia. Pero debo confesar que, sin todo esto, yo no sería nada”. Si le pedían normas para escribir bien, contestaba esto: “Primera, no dudes en emplear la fuerza, y segunda, abusa de tu crédito”.

Se casó, tuvo un hijo, se divorció y se suicidó con 67 años de un tiro en la cabeza. Su frase más conocida se refiere a cómo deberíamos llegar al final de nuestra vida: “Derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!”.

(Cuarta columna Tejiendo historia, publicada en Ultima Hora el viernes 28 de febrero de 2020, pág. 29. Sale cada 15 días en papel. PDF).

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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