Así asesinaron los comunistas a 12 anarquistas en Barcelona

Uno de los anarquistas asesinados y abandonado en Cerdanyola en mayo de 1937.

El juez Josep Vidal recibió un caso complicado el 10 de mayo de 1937. Habían aparecido varios cadáveres no identificados en un viñedo de las afueras de Barcelona y él, con sólo 30 años, era el elegido para investigarlo. Aquella misma tarde llegó a Cerdanyola con tres agentes y el médico forense. No iba a ser nada fácil. Apuntó en su libreta que había “doce cadáveres, con las caras muy sucias, y empezando a descomponerse, presentando, al parecer, signos externos de violencia“.

La cosa pintaba mal. En plena guerra contra el fascismo, comunistas y anarquistas acababan de enfrentarse en las calles de Barcelona en los llamados Hechos de Mayo y ahora, cuando parecían calmarse las aguas, aparecía esto. Los cuerpos estaban boca arriba a lo largo del camino y varios presentaban tiros en la cabeza hechos a poca distancia. Estaba claro que habían sido ejecutados en otro sitio y abandonados allí. Si no, algún vecino hubiera escuchado disparos. “Aquí hay huellas de neumáticos”. Era la primera pista. Se veía claramente cómo un vehículo había maniobrado para dar la vuelta. No había nada más importante. Sólo un paquete de cigarrillos y un trozo de cuerda manchados de sangre.

La gran incógnita era saber quiénes eran. No había ningún carnet en los bolsillos ni nada identificativo. Los campesinos de la zona no tenían ni idea. Tampoco los cincuenta curiosos que observaban la escena con cara de espanto. En Barcelona había en ese momento un caos de denuncias de desaparecidos porque comunistas y anarquistas estaban todavía liberando a los prisioneros. Durante los combates había habido 218 muertos pero esto era otra cosa. Estos no habían caído en un combate callejero: habían sido salvajemente torturados y ejecutados. “Como sean de la CNT nos van a joder bien“, comentó uno de los agentes. Otro se acercó a uno de los cadáveres y enseñó a los demás el bordado de la camisa: “CNT”. “Nos van a joder bien”, murmuró el juez.

El bordado de la camisa de uno de los cadáveres. Fuente: La represión contra la CNT y los revolucionarios.

El juez ordenó fotografiar los cadáveres y trasladarlos al depósito judicial de Barcelona. Tarde o temprano alguien vendría a reclamarlos y podrían identificarlos. Así sería con todos menos con dos. Todavía, 83 años después, no se sabe su nombre.

El 12 de mayo Solidaridad Obrera publicó que en Cerdanyola “una misteriosa ambulancia sanitaria abandonó los cadáveres, bárbaramente masacrados, de 12 militantes de las Juventudes Libertarias”. La autopsia determinó que habían sido “golpeados, maltratados o torturados antes de su fusilamiento”. La instrucción del caso estaba poniendo al joven juez en un terrible compromiso. Los asesinos parecían estar bastante claros y tenían mucho poder. PSUC y PCE mandaban más que nunca en los gobiernos catalán y central. Los testigos iban alumbrando una historia que podría derrumbar la retaguardia republicana.

Barcelona, 1937. En azul, los edificios ocupados por los comunistas y sus aliados. En rojo, anarquistas y el POUM. Fuente: Compañeros y camaradas.

Una semana antes, el 4 de mayo de 1937, a las seis de la tarde, cinco jóvenes anarquistas se reunieron en el barrio de Sant Andreu. Llevaban algunos fusiles y querían sumarse a la lucha contra el PSUC y ERC que había comenzado el día anterior. Conducía el más joven, Joan, de 20 años. El mayor, Jose, de 33, iba a su lado. Detrás se sentaron Francisco, César y Juan Antonio. “¿Por dónde vamos? Está todo lleno de barricadas”, preguntó uno. Transitar por Barcelona era un suicidio. Una calle era anarquista y otra comunista. “Vamos a la Casa CNT-FAI, ¿no? Mejor evitar el centro. Ellos controlan el Paseo de Gracia”.

El destino era la Vía Laietana así que prefirieron dar un rodeo por el Parc de la Ciutadella. Ignoraban que allí se habían desplegado milicianos de la Columna Carlos Marx y todos los accesos eran una trampa. Cuando iban por la calle Pujades oyeron unos disparos y una barricada les cortó el paso. Enseguida se vieron rodeados por “unos individuos que llevaban gorra de plato con una estrella roja”. “¡Cinco putchistas!”, gritó uno de los comunistas. “Llevadlos al cuartel y que confiesen”.

Allí, en unas celdas del Cuartel Carlos Marx, los estuvieron golpeando de uno en uno. En las horas siguientes llegaron más cenetistas detenidos en las inmediaciones. Agustín, ferroviario; Santos, curtidor con cuatro hijos; y Carles, un teniente de la Columna Durruti que estaba de permiso. Luego llegó Joaquín, de sólo 18 años, militante activo de las Juventudes Libertarias de Gracia. El día añadió dos detenidos más, de 18 y 55 años. El joven llevaba las siglas “CNT” bordadas en la camisa. En total, eran once en las celdas.

En Sant Andreu se inquietaban porque no sabían nada de sus compañeros. Al día siguiente, cuatro anarquistas salieron en su busca. Realizaron el mismo trayecto que ellos hasta que en Poble Nou unos vecinos les avisaron de que seguir en coche era un suicidio. Decidieron continuar a pie, con el fusil bien preparado, pero no evitaron la emboscada. Hubo un tiroteo y uno cayó herido de muerte: Toni, de 20 años. Otro quedó detenido: Lluís, de 19.

Los 12 detenidos del Cuartel Carlos Marx sufrieron maltratos durante tres días. Los golpearon con culatas de fusil, les cortaron con cuchillos… Hasta que llegó la paz el 7 de mayo. Los carceleros tuvieron que decidir: liberarlos y arriesgarse a una denuncia por tortura o deshacerse de ellos. Los fusilaron ese mismo día y llevaron los cuerpos a Cerdanyola.

Alfredo Martínez Ungría

La madre del más joven, Joaquín, estaba moviendo cielo y tierra buscando a su hijo. Las pistas le llevaron hasta el Cuartel y allí se presentó. Le contestaron que se equivocaba; que su hijo no estaba allí. Y era verdad. Su cuerpo yacía ya en Cerdanyola. También lo buscaba su hermano mayor, Alfredo, que era un conocido dirigente de las Juventudes Libertarias. Como podía dar muchos problemas, también lo asesinaron y su cadáver todavía no ha aparecido.

El juez Josep Vidal desistió de avanzar en la investigación. No se atrevió a mandar la policía al cuartel comunista. Sin pruebas concluyentes, la Audiencia cerró el caso pero la CNT no estaba dispuesta a olvidar. Emprendió su propia investigación secreta e identificó a los presuntos asesinos. Existe un informe manuscrito en el Archivo de Salamanca* con el nombre de los culpables, su cargo y su domicilio. No se sabe si sufrieron represalias. La CNT preparó además un plan de venganza por los Hechos de Mayo, pero esa es otra historia.

Estos son los 12 mártires de Sant Andreu:

  1. Joan Calduch Novella. 20 años. Natural de Arenys de Mar. Soltero. Vivía en San Andrés, calle Bartrina 31, bajos.
  2. José Villena Alberola. 33 años. Vivía con sus padres y hermano en calle Estevanes 14, principal primera, del barrio de La Sagrera de Barcelona.
  3. Francisco Viviana Martínez. 27 años. Natural de Valencia. Casado con Montserrat Uch Moré y con dos hijos: Josefa y Francisco.
  4. César Fernández Pacheco. 25 años. Natural de Barcelona. Soltero. Vivía con su hermana y cuñado en calle Montepellier, 32 bajos.
  5. Juan Antonio Romero Martínez. 24 años. Natural de Águilas (Murcia). Soltero.
  6. Agustín Lasheras Cosials. 25 años. Natural de El Vendrell. Soltero. Ferroviario. “Desconocido número 6”.
  7. Santos Carré Poblet. 30 años. Casado. Cuatro hijos. Curtidor. Vivía en Passatge Serrahima, 4, 2º (Poble Sec).
  8. Carles Alzamora Bernad. 27 años. Natural de Cuba. Soltero. Ferroviario. Teniente de la Columna Durruti. “Desconocido número 1”.
  9. Joaquín Martínez Ungría. 18 años. Dependiente en una tienda. Militante de las Juventudes Libertarias de Gràcia. “Desconocido número 4”.
  10. Lluís Carreras Orquín. 19 años. Natural de Barcelona. Soltero. Sargento de Milicias.
  11. Desconocido. 18 años. “Desconocido número 3”. Llevaba el bordado de la CNT.
  12. Desconocido. 55 años. “Desconocido número 2”.

Como decimos, otros dos implicados en el relato fueron asesinados: Antoni Torres Marín (20 años) y Alfredo Martínez Ungría (unos 24 años).

Agradezco a Agustín Guillamón que me haya facilitado el informe judicial que publicó en sus libros La represión contra la CNT y los revolucionarios (2015) e Insurrección (2017). En 2020 ha publicado toda esta historia en un pequeño libro. Agradezco también a Jordi Bigues sus investigaciones al respecto. Sus conclusiones las publicó en este artículo de 2018.

*“Los individuos que ejecutaron a los 12 compañeros de Sardañola y sus premios”. Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca. PS Barcelona. Caja 178 nº 49.

Traducción del artículo al francés, por Floréal Melgar:

Comment douze anarchistes furent assassinés par les communistes à Barcelone

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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7 respuestas a Así asesinaron los comunistas a 12 anarquistas en Barcelona

  1. Pere Castellanos dijo:

    Un article interessant. El meu avi durant els Fets de Maig era militar-militant del PSUC. Estava destinat al Castell de Montjuïc, que per cert mai va ser ocupat pels anarquistes com surt en algun llibre d’història. Els de la CNT van assetjar el castell però no mai van arribar a ocupar-lo.

  2. Pere Castellanos Lecha dijo:

    En aquest enllaç podeu trobar informació sobre el que he escrit abans…. https://dugi-doc.udg.edu/bitstream/handle/10256/9210/TM_Pere_Castellanos.pdf?sequence=1&isAllowed=y

  3. Pingback: Comment douze anarchistes furent assassinés par les communistes à Barcelone | Le blog de Floréal

  4. Kuyen dijo:

    Hola a todos, todas y todes.
    No se como llegue aquí pero, es reconfortante saber que en algún lugar del mundo se escribe lo que me pregunto.
    Quisiera saber si tienen más artículos, páginas, blogs o incluso chats para poder hablar e investigar más de estos temas (podría ser en español o francés, este último lo estoy aprendiendo de a poco), saludos desde Latinoamérica!

  5. Pingback: Cuando comunistas y anarquistas se mataron entre ellos | Manuel Aguilera Povedano

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