Luna y Sabotage seguirán abiertos

Estoy inmensamente feliz porque Luna y Sabotage seguirán con su actividad muchos años. A pesar del plan del Ayuntamiento de Palma, ninguno de los cuatro garitos que alberga el molino de Es Jonquet cerrará. Tenemos R33, Demence, Luna y Sabotage para rato, unos cinco o seis años más por lo menos, así que tranquilidad: la música alternativa seguirá presente en Palma. La licencia está en vigor y el Ayuntamiento no prevé tocarla.

Hace un mes nos despertamos con un titular tremendo: “Adiós a la sala Luna y a Sabotage”. Todos los medios informaron de que el Ayuntamiento había aprobado un Plan de Especial Protección de Es Jonquet que obligaba a los molinos a reconvertirse en bares o restaurantes. Además, sólo podía haber tres locales cada 100 metros. La noticia me la enviaron como diez personas por whatsapp. Muchos compañeros periodistas lloramos por perder unos refugios nocturnos con música rock, indie y electrónica de calidad. Para mí, lo mejor que ha tenido Palma en los últimos 20 años. Mejor que el Cultura, que ya es decir.

Desde el Ayuntamiento informan de que la licencia seguirá en vigor hasta que “el propietario inicie alguna rehabilitación o actualización del uso actual como sala de fiestas”. Es decir, que tiene permiso para abrir con normalidad cuando pase todo esto del coronavirus. Sólo tendrá que cerrar cuando renueve la licencia y eso no pasará hasta dentro de cinco años, por lo menos. Así que el Plan que anunció el 5 de mayo la regidora de Modelo de Ciudad, Neus Truyol, de Més per Mallorca, hay que entenderlo como lo que es: un montón de palabras que tardan años en implementarse.

Los dueños de Luna y Sabotage se llevaron el susto por la prensa porque no han recibido ninguna notificación oficial. Avisan de que el negocio es rentable y que da trabajo a 72 personas. Además, se han comprometido con el silencio en el barrio: sólo abren los fines de semana y han contratado guardias de seguridad para mantener el orden fuera de las discotecas. Doy fe de que la música no molesta a los vecinos. Sí lo pueden hacer algunos clientes al moverse por la zona y para eso están los vigilantes. En cualquier caso, el ocio ha convertido a Santa Catalina y Es Jonquet en uno de los mejores barrios de Palma, cuando antes no pasábamos ni para comprar tabaco. Es Jonquet daba miedo. De hecho, cuando era pequeño creía que se llamaba así por los yonquis que había. Ahora, los pisos valen millones.

Así que, compañeros del R33, Demence, Luna y Sabotage, somos legión. Nos vemos pronto.

(Columna Tejiendo historia, publicada en Ultima Hora el viernes 5 de junio de 2020. Sale cada 15 días en papel).

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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