Un mallorquín en la Batalla del Ebro

Josep Roig Ramis, de Sencelles, Mallorca (1920-2012).

Josep Roig Ramis luchó con sólo 17 años en la batalla más terrible de su tiempo. Los nacionales lo mandaron al Ebro mientras su padre estaba preso en Can Mir por el único delito de ser regidor socialista de Sencelles (Mallorca). Estos días he transcrito sus memorias inéditas gracias a la amabilidad de su familia. Fue la Quinta del Biberón de Franco. El 9 de mayo de 1938 embarcó con cientos de mallorquines rumbo a Cádiz. “Había muchas madres que se despedían de sus hijos llorando. Quizá no los volvieran a ver. Mi pena fue no poder despedirme de mi padre”, escribió.

En Burgos lo incorporaron a la 7ª Compañía de morteros. Era un momento crucial. El ejército nacional avanzaba cuando los republicanos contratacaron desde Cataluña el 25 de julio y comenzó la Batalla del Ebro. Allí fue Josep, como cientos de mallorquines de ambos bandos.

Su guerra de verdad llegó el 31 de agosto. Cuenta cómo se iban moviendo por la Sierra de Pàndols, sorteando bombardeos, mientras encontraban cadáveres que olían fatal por el calor. “Un día encontramos más de cien rojillos muertos. Había muchos que los habían matado los moros”.

Cargaban los morteros de aquí para allá con una sed y hambre atroces: “En vez de agua bebíamos vino, porque el agua estaba muy lejos y de día era imposible ir por ella. De noche ni hablemos”. Un día los cazas los ametrallaron y mataron a seis compañeros. La artillería también los machacaba: “A las cinco de la tarde empezó a tirarnos el chin pum, que no sé cómo se arreglaban, pero los proyectiles pasaban muy bajos. Uno fue a dar a uno de mi sección y le quitó media cabeza”.

Josep relata un hecho extraño. Una de sus baterías se pasó al enemigo y casi le mata: “Un proyectil pegó en una chabola de mi compañía, que estaba a tres metros de la mía, y mató a dos. Toda la tarde pasó lo mismo con la artillería. Había sido el capitán de esa batería, que estaba vendido a los rojos, así que lo fusilaron”.

El joven mallorquín estuvo después en el frente de Segovia y el final de la guerra le cogió en Toledo. Volvió a casa en 1942 y pudo abrazar a su padre, que había sido liberado. Juntos construyeron las primeras casas de Cala D’Or, donde una calle recuerda a su padre: Andreu Roig Gelabert. Josep murió en 2012. Tuvo un hijo y tres nietos. Lo recuerdan como “un cachondo” que no quería hablar de la guerra porque le dejó “muy tocado”. “Ni siquiera anciano quiso recordar”. A cambio, lo dejó todo escrito en dos cuadernitos que la familia guarda con orgullo.

Fotos y memorias de Josep Roig Ramis.

(Columna Tejiendo historia, publicada en Ultima Hora el viernes 19 de junio de 2020. Sale cada 15 días en papel).

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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