Dolores, víctima y verdugo

La editorial Lleonard Muntaner acaba de publicar el libro Memorias de una anarquista, de Dolores Botey Alonso, una joven madrileña que pasó diez años en la cárcel tras la guerra civil. Después, se trasladó a Mallorca, donde se casó y tuvo dos hijas. Es una historia durísima sobre la represión franquista, pero incompleta. Me toca a mí completarla en este artículo.

La guerra cogió a Dolores con sólo 17 años en la capital y sirvió de mecanógrafa en la CNT. Su madre murió en un bombardeo y sus tres hermanos se fueron al frente. Ella fue detenida y condenada a muerte dos veces. Ingresó en la cárcel de Ventas y pasó años de ansiedad y desvelos esperando al alba. Guardaba un vestido blanco para su último momento. Pero nunca llegó. Diez años después la indultaron y jamás supo el nombre de su “ángel protector”. Al salir de prisión se sintió incluso menos libre en una sociedad que le daba la espalda. Murió en Barcelona en 1982.

Todo esto se cuenta en el libro, con prólogo de la profesora Verónica Sierra. Sin embargo, no dice por qué la condenaron a muerte. Pregunté a Catalina París, hija de Dolores y responsable de la publicación, pero tampoco lo sabía: “Carezco de esa información. Sólo sé que trabajaba en la CNT y la detuvieron en una redada”.

Para completar la historia, pedí la sentencia al Archivo Histórico Militar. Dolores había sido condenada por asesinato. El relato es escalofriante. En realidad, trabajaba de mecanógrafa en la checa de Ferraz*. Se suponía que era un local de abastos de la CNT, pero había varios milicianos dedicados a otras labores: fusilar derechistas. Ella vivía al margen de todo eso hasta que su madre murió en un bombardeo fascista el 30 de octubre de 1936. Hundida por la pérdida, ansió vengarse. Franco estaba a las puertas de Madrid, así que la “limpieza” se aceleró. Estos días ocurrieron las masacres de Paracuellos.

El 2 de noviembre los milicianos de la checa invitaron a Dolores a ejecutar su venganza. La llevaron al cementerio de Aravaca, donde tenían a 37 derechistas detenidos, muchos de ellos militares. Los pusieron a todos contra la tapia. A continuación, según la sentencia, pasó lo siguiente: “Uno de los milicianos entregó a la procesada un revólver con el que disparó sobre uno de los detenidos hiriéndole, y luego, sujetada su mano por la del miliciano, siguió disparando hasta matarlo”. La maldita guerra había convertido a una adolescente de 17 años en víctima y verdugo.

Hoy, aniversario del golpe de Estado de 1936, añado una última reflexión: los historiadores debemos contar las historias completas. Así, el lector puede comprender, reflexionar y perdonar.

Sentencia contra Dolores Botey Alonso (PDF).

*La checa de Ferraz la dirigían Manuel Ramos Martínez y Carmelo Iglesias Muñoz, ambos fusilados en 1940 y 1941, respectivamente. (RUIZ, Julius. El terror rojo. Espasa. Barcelona, 2012. Pág. 142).

(Columna Tejiendo historia, publicada en Ultima Hora el viernes 17 de julio de 2020. Sale cada 15 días en papel).

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
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