Los milicianos de Son Coletes

El arqueólogo Cesc Busquets, junto a la zanja donde han encontrado seis milicianos. Última visita pública a la fosa, el 13 de agosto de 2020.

La excavación de la fosa del cementerio de Son Coletes (Manacor) era una apuesta arriesgada del Govern que ha salido bien. Arqueólogos y antropólogas de la empresa ATICS han trabajado varios meses y justo al final han encontrado 18 cuerpos de asesinados en 1936. Algunos creían que no habría nada y, por eso, dicen que “se han tapado muchas bocas”.

El éxito ha sido efímero porque ya han parado hasta el año que viene. Ahora que han localizado la zanja donde se supone que hay unos 40 milicianos, habrá que esperar a que el Govern autorice una segunda fase.

Son Coletes se creó en 1820 para enterrar fora vila a los muertos por la peste. Era un cementerio fantasma en un pequeño valle con una cruz en el centro. En 1936 se convirtió en un lugar perfecto para eliminar opositores a la sublevación militar. Allí asesinaron a izquierdistas mallorquines y a los milicianos que quedaron prisioneros tras la batalla del Desembarco de Bayo. Gracias a varios testigos, sabemos que los falangistas cavaron zanjas cerca de la cruz y apiñaron allí los cuerpos. Después el tiempo y el silencio quemaron su memoria.

Milicianos antifascistas presos tras la Batalla de Mallorca el 4 de septiembre de 1936 en la Escola Graduada de Manacor. Todos fueron fusilados y enterrados en Son Coletes.

En 1953 volvieron las excavadoras para convertir el lugar en un gran cementerio municipal. Se cementó todo y se levantaron grandes paredes y nichos. Algunos testigos afirman que algunos huesos se metieron en sacos y se llevaron en camiones a un lugar desconocido. Por eso, era tan difícil que quedara algo de la guerra civil.

Los arqueólogos no pueden tocar las tumbas actuales, así que sólo excavan los pasillos. Su primer éxito fue encontrar la base de la cruz. Muy cerca había dos zanjas con doce cuerpos de 1936 que parecen ser civiles. Hay dos mujeres con cal viva encima que conservaban botones de camisa y unos zapatos de tacón. Por edad, no son las cinco milicianas que dejaron un diario.

A unos tres metros había otra acequia mal hecha, posiblemente falangista, con seis cuerpos de hombres que sí podrían ser milicianos. Hay insignias de infantería, correaje, botas y alguna bala. Uno de ellos iba vestido de militar y guardaba una moneda soviética en el bolsillo. Es posible que sea uno de los rusos que vino con Bayo. También podría ser un oficial comunista que guardó esa moneda hasta el último momento. Será difícil confirmarlo.

Moneda encontrada en el bolsillo de un individuo vestido de militar asesinado en 1936 en Son Coletes.

La meta de los arqueólogos Jordi Ramos y Cesc Busquets es identificar al menos a uno y entregar el cuerpo a los familiares. Para ello, seguirán excavando el año que viene y obtendrán nuevas pistas. Les ayudaremos todos los investigadores. Por lo pronto, ya han conseguido despertar un interés sin precedentes.

(Columna Tejiendo historia, publicada en Ultima Hora el viernes 28 de agosto de 2020. Sale cada 15 días en papel).

Acerca de manuelaguilerapovedano

Periodista e investigador de la Guerra Civil Española. Doctor, con premio extraordinario, por la Universidad CEU San Pablo y profesor de Periodismo en el CESAG. Autor de 'Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil Española' y 'Un periodista en el desembarco de Bayo'.
Esta entrada fue publicada en Historia, Opinión y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s