Arlequín, el último de Gomila

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 4 de septiembre de 2017)

«¡Esto es un comunicado al Gobierno! ¡Que nos devuelvan lo nuestroooo!». Llamé el otro día a Arlequín y se me ocurrió decirle que me había reído mucho con su vídeo, que lleva ya 16.000 visitas. Me preguntó dónde estaba la gracia: «Es un comunicado real al Gobierno, no estoy de cachondeo».

Arlequín es un DJ mallorquín que reclama que vuelvan todos los afters de Palma. Se graba a sí mismo en Gomila recorriendo los garitos que lo petaron el siglo pasado y ahora están cerrados. Muchos conservan el nombre: «Aquí estaba Factory… Aquí estaba Plató. Nos lo han quitado, ¡con creeeceees!». Me contó por teléfono que «Gomila era mágico» pero ahora «no hay afters ni galas de tarde. Es un barrio muerto de día y de noche». Esa es su lucha: volver a 1994.

Arlequín es el último de Gomila. Creció y estudió allí mismo. Vivía interno en el ya desaparecido colegio San Luis Gonzaga. Su nombre real es David Cortés Picó. La magia la encontró muy joven en aquella plaza. Con 13 años ya era relaciones públicas de discotecas para menores. La marcha entonces no tenía fin. Empezaba en galas de tarde de Tito’s o Luna, seguía de noche en Palma Palma o Factory y acababa en afters como Plató. En uno de sus vídeos sube por las escaleras de Tito’s en el Paseo Marítimo y llega por el estrecho pasaje (¿el más estrecho de Mallorca?) hasta la plaza mágica.

En ese enclave de El Terreno, donde hace cuatro siglos se quemaba a los judíos (es cierto), se jugaron las noches de fin de siglo. Gomila reunía en muy poco espacio todos los ambientes. Era una mezcla explosiva de edades, estilos y colores. En la ruta estaban Bicoca, La Isla, Carrusel, Socaire, Rustic, Boulevard, Pasarela, Parking, El Patio, Ethnic, Bárrago, El Chotis, Mum’s, Chap-Chap, La Rata, El Cutre, Nivelón, Poc a Poc, Terminal, Heaven, Tres-23, Tunnel, Nagual, Fragel Rock, etc. Y, por supuesto, La Tortillería, cuyo dueño era más conocido que el alcalde y acabó asesinado.

Arlequín va a seguir azotando al gobierno con sus vídeos. Se engomina el pelo en forma de pincho y recorre las calles abrazado a una radio con música techno. Poca broma. Va a grabar más comunicados. Tendrán que escucharle, ¡con creeeceeees!

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Presentación del proyecto Batalla de Mallorca

Equipo del proyecto Batalla de Mallorca. Falta Eulàlia Díaz. El 27 de julio de 2017, en Son Servera.

Tengo el honor de coordinar junto al historiador Gonzalo Berger el proyecto Espais de la Batalla de Mallorca que este verano ha realizado la campaña cero. Un grupo de 15 historiadores, arqueólogos y periodistas hemos prospectado las montañas de Son Servera buscando vestigios de la batalla del Desembarco de Bayo en la guerra civil. Los resultados han superado las expectativas y la prensa ha hecho gran difusión del trabajo. El verano que viene volveremos con la siguiente campaña. Contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Son Servera y el Consell de Mallorca.

Se puede seguir nuestro trabajo en la web www.batallademallorca.com. En Facebook y Twitter:

El pasado 9 de agosto fuimos a presentarlo al programa Cinc Dies de la televisión autonómunica balear IB3. También salimos en informativos de IB3.

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Cómo cubrir un atentado

La Rambla de Barcelona, el lugar del atentado del 17 de agosto de 2017.

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 21 de agosto de 2017)

NO ES FÁCIL cubrir un atentado. Los periodistas no tenemos un manual de instrucciones específico, sólo recomendaciones éticas generales. Esto es lo que dice el código deontológico: mostrar sólo las imágenes imprescindibles para comprender la noticia. Ahí hay margen para el debate. Las imágenes de Barcelona y Cambrils deben mostrar la gravedad del hecho y sensibilizar, pero no caer en el morbo. ¿Dónde está la línea?

El jueves se mostraron imágenes (algunas nos llegaron por WhatsApp) que en mi opinión no eran imprescindibles para comprender la noticia. Además, revelaban innecesariamente la identidad de muertos y heridos. Eso traspasó la línea. Primero porque en horario infantil (antes de las 22 horas) hay menores viendo la televisión y no tienen por qué ver esas escenas. Segundo porque las familias de las víctimas no merecen enterarse por la prensa. El código dice lo siguiente: «Se evitará nombrar a las víctimas de un delito, así como la publicación de material que pueda contribuir a su identificación»; «En los asuntos en que medien elementos de dolor o aflicción en las personas afectadas, el periodista evitará la intromisión gratuita».

No obstante, pasado un tiempo prudente, con las familias ya informadas, el periodista sí debe identificar a las víctimas mortales y personalizar la tragedia. Si yo les digo que han muerto 14 personas en un atentado, usted sentirá un impacto. Sin embargo, si yo le digo el nombre de esas personas, la edad, les enseño su foto, les digo por qué estaban allí, quién era su familia, sus sueños, su lucha… Usted llorará y comprenderá la verdadera magnitud del hecho. Ese es el objetivo del periodismo, mostrar la cruda realidad y emocionar, porque este mundo está lleno de emociones buenas y malas.

Los medios deben, además, preservar la paz y los valores democráticos. Un periodista que siembre odio no es periodista. La deontología indica que en casos de terrorismo «los medios tienen la obligación moral de defender los valores de la democracia, el respeto a la dignidad humana, la solución de los problemas a través de métodos pacíficos y de tolerancia, y en consecuencia oponerse a la violencia y al lenguaje del odio y del enfrentamiento». Sobre todo en estos momentos, los periodistas somos imprescindibles para evitar bulos y alarmas injustificadas.Hacemos servicio público. Nos volcamos en el trabajo, suspendemos vacaciones, vamos al lugar de los hechos, nos la jugamos, y ayudamos si se nos precisa. Por eso, el (buen) periodismo es tan importante.

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Antifascistas del 36

Voluntarios de la CNT-FAI en Barcelona.

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 7 de agosto de 2017)

VARIAS COMUNIDADES están aprobando leyes de «memoria democrática» para reconocer a los que lucharon contra el fascismo en la Guerra Civil Española. Supongo que es porque creen que los trabajadores que se opusieron con las armas al golpe del 36 eran demócratas, cuando eso es un simplismo peligrosísimo. Los antifascistas del 36 luchaban, en su mayoría, por algo más grande. Santos Juliá ha escrito que la meta de aquellos hombres y mujeres «no era la República de 1931 sino el comunismo, el socialismo, el anarquismo o la independencia de sus naciones: por eso luchaban y por eso morían y por eso merecen ser recordados».

Por eso, si «memoria democrática» quiere homenajear a los antifascistas del 36, debe utilizar otro término. Si su intención es englobar a todos y ser fiel a la Historia, el término correcto es «memoria antifascista». Quizá se refiera a los republicanos del 31. Eso sería otra cosa. Pero si se refiere al pueblo en armas del 36 (o al de octubre del 34) no puede hablar de democracia.

El 18 de julio de 1936 murió la democracia en las dos zonas. En la zona republicana empezó una revolución social que jamás debe olvidarse. Como afirma Stanley Payne, España vivió la revolución más profunda de Europa occidental. En grandes territorios desapareció el Estado y los trabajadores organizaron la vida pública. Nunca este continente ha estado tan cerca del comunismo libertario. Precisamente por eso interesa tanto este conflicto en el extranjero.

Si los antifascistas del 36 hubieran sido realmente demócratas, el Reino UnidoFrancia les hubieran apoyado sin dudar. Igual que Alemania e Italia apoyaron aFranco. Pero las potencias democráticas temían a la revolución. Temían que los antifascistas españoles ganaran y extendieran el socialismo, el comunismo o el anarquismo. Ni siquiera el gobierno del Frente Popular francés se atrevió a apoyar a la República. La única razón es esta: el miedo a la revolución. Temblaron con la insurrección anarquista de mayo del 37 y reconocieron a Franco un mes antes de terminar la guerra, cuando todavía había posibilidad de resistencia.

Por eso, insisto. Seamos fieles a la Historia. Recordemos sin miedo los hechos como fueron. La mayoría de los antifascistas del 36 querían cambiar este mundo, no buscaban una democracia como la actual, con constitución, parlamento, ejército, policía, iglesia, partidos de derecha, economía de mercado y, en definitiva, Estado burgués. Contra todo eso lucharon y así merecen ser recordados.

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La era Kase.O

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 24 de julio de 2017)

Javier Ibarra lo reventó el sábado en Palma. Fiesta rap de uno solo que congregó a miles. Desde la maqueta que sacó en el 93 con sólo 13 años (¡!) este B-boy ha cambiado la escena nacional. Ahora cualquiera escucha rap, desde el macarra de barrio hasta la hija de la princesa. Verdaderamente, podemos llamar a esto la eraKase.O.

Mi idilio con Kase comenzó por el año 95. Mi vecino Abel me lo puso un día: «Escucha a este de Zaragoza. Es un genio». Y así era. Un poeta que te abre su corazón y te cuenta la verdad: sus vicios y virtudes… su millón de complejos que vinieron luego. Escuchar a Kase.O es aprender sobre la vida. Yo, que soy un crítico muy duro, sólo puedo llamarle César Augusto. De verdad, estoy pensando tatuarme su nombre y empadronarme en su barrio, La Jota.

Hace unos años le entrevisté por teléfono y al final le confesé lo que pensaba. Él resoplaba: «Muchas gracias, tío». El viernes me fui a Tunnel, en Gomila, sólo por si él aparecía. En plan groupie. Sabía que había estado allí la víspera de otro concierto con Sho-Hai, el jevi del rap, pero no hubo suerte. Una pena que esta vez no le acompañaran los otros violadores del verso, hubieran tenido sorbitos de vida y solecito.

Kase lo dijo en el concierto: «¿Cuántos fueron a Gomila aquí? ¿Ahora está chapao o qué? Los chicos éramos torpes y las chicas duras. Éramos alquimistas y mezclábamos bebidas». Se acordó de la vieja escuela: «¡Ruido para La Puta Opp!». Grande.

En su gira El Círculo da discursos y el público le escucha con adoración: «Yo me especialicé en las rimas, en el rap, en entenderlo todo. Estás a tiempo: hazte especialista en algo. No hagas lo que los demás saben hacer. Esfuérzate. No tengas miedo. Queremos mejorar el mundo pero, colega, si quieres cambiar algo, cambia antes tú. Si no llamas a tus abuelos de vez en cuando eres gonorrea y peor que cualquier político. Dale amor a tu gente. No jodas a tus padres. Los padres tienen sus problemas, ¿eh? No eches la culpa a los demás de tu mierda». Una lección de paz y amor.

La noche terminó con Ballantines. Se hizo corto. Siempre se hace corto. En twitter la gente habló: «Inolvidable / Brutal / Enorme / Esa canción es mi vida / Gracias por tanto / Le has dado sentido a mi vida…». Lo dicho: la era Kase.O.

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El héroe republicano que mató a tres hermanas en Mallorca

(Reportaje publicado en el suplemento Crónica, del diario El Mundo, el 18 de junio de 2017) Aquí PDF.

CRÓNICA reconstruye la historia del piloto Jan Ferak y las jóvenes que asesinó en Palma el 31 de mayo de 1937

Diario La Almudaina, 11 de junio de 1937, página 2.

“Rogad en caridad por el alma de las tres hermanas Antonia, Magdalena y Mercedes Muñoz Martí, víctimas del bárbaro bombardeo”. La esquela se publicó el 11 de junio de 1937 en un diario de Palma. Esta ciudad fue la segunda, después de Córdoba, más atacada por los aviones republicanos durante la guerra civil. Los libros de Historia pasan por encima del macabro episodio pero ahora, justo 80 años después, podemos saber quién las asesinó y qué pasó con aquella familia.

Antonia, Magdalena y Mercedes eran muy jóvenes. Tenían 23, 18 y 7 años, respectivamente. Formaban parte de una familia muy grande. En total eran siete hermanos. Mercedes –o Merceditas, como todos la llamaban– era la más pequeña y todos estaban pendientes de ella. Iba al colegio de las monjas de la caridad, muy cerca de casa, y en el camino siempre se quitaba los zapatos. Su madre se enfadaba y ella salía corriendo. Le gustaba andar descalza por esas calles tan estrechas del casco antiguo de Palma. Vivían en la plaza del Pes de Sa Palla, un lugar emblemático en el centro de la ciudad.

En 1937 hacía ya un tiempo que habían perdido a su padre, de profesión zapatero y músico, por tuberculosis. Su madre se llamaba Magdalena Martí Rosselló pero todos la conocían como Madó Magdalena, sa lletera. Cargaba ella sola con siete hijos y su único ingreso venía de la venta de leche en la calle. Una madre coraje de su tiempo. Las hermanas no solían hablar de política. El padre sí que simpatizaba con las izquierdas. También su tío, el hermano de Magdalena. Era nada menos que Jordi Martí Rosselló, alias el Mascle Ros, un conocido antifascista y director de un diario satírico.

El nombre de Jan Ferak aparece entre los ases de la aviación republicana española. En varios libros y páginas de internet recuerdan que derribó siete aviones fascistas y fue un héroe de las Brigadas Internacionales. Su historia se mueve entre la verdad y la leyenda, pero una investigación reciente de los historiadores checos Rajlich y Majtenyi ha descubierto algunas mentiras. La verdad es que nació en 1913 en una familia humilde de Checoslovaquia. Su padre era herrero y pequeño propietario de tierras. Con 20 años se graduó como piloto militar pero lo expulsaron sólo dos años después acusado de robo. Huyó de aquel desagradable episodio hasta París, donde vio por casualidad que los comunistas reclutaban pilotos para la Guerra Civil Española. No lo dudó. Su sueño de volar volvía a ser realidad.

Carnet de Jan Ferak encontrado en el archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano.

Un “joven romántico”

Llegó a España en diciembre de 1936 y fue incorporado a la escuadrilla André Malraux al mando de un bombardero. Rajlich y Majtenyi no han encontrado pruebas de sus siete derribos. En cualquier caso, reconocen que era “osado y valiente”, un “joven romántico, inquieto e infeliz, que una vez falló y fue preso del destino”. Enseguida probaría su valentía en el cielo de Mallorca.

En 1937, la familia Muñoz Martí vivía relativamente tranquila en Mallorca. De vez en cuando sonaban las sirenas y todos corrían al refugio. Las hermanas mayores (Antonia, Ángela y Magdalena) pasaban mucho tiempo juntas. Les encantaba despedirse de los barcos en el puerto simulando sollozos y agitando pañuelos. Sus familiares aseguran que eran todas muy alegres. Trabajaban cosiendo pantalones y siempre cantaban. Formaban parte del grupo de teatro del barrio.

El 24 de mayo fue la comunión de Merceditas. Prepararon una gran celebración y le hicieron una foto vestida de blanco. Se conserva otra imagen de ella con alas y carita de ángel en la comunión de su hermana Paquita. El 30 de mayo ocurrió algo extraño. Como otras veces, las hermanas se reunieron con las amigas para preparar infusiones. De repente, entró en la habitación un borino ros (un abejorro). La tradición dice que si es blanco da buena suerte, y si es negro, da mala. Ese borino era blanco así que todas se alegraron. Magdalena afirmó: “Tranquilas, esto significa que no nos van a matar”.

Esa noche, en el aeródromo de Lleida, el comandante reunió tres tripulaciones de aviadores: “Vamos a bombardear Palma con todo lo que tenemos”. Jan Ferak cargó su avión con 2 bombas de 250 kilos y 30 de 12 kilos. Tres bimotores despegaron a las cuatro de la madrugada.

Mientras, en un bajo de la plaza del Pes de Sa Palla, la primera que se despertó fue la madre, Magdalena. “Ángela, hija, son las cinco, hay que trabajar”. Era todavía de noche cuando las dos salieron a repartir leche. Aquello las salvaría. A las 5.30 sonaron las sirenas. “¡Corred al refugio!”, gritaron los hermanos. Todos obedecieron menos uno, Bernardo, de 17 años, que se quedó el último abrochándose los zapatos.

El trayecto hasta el refugio era muy corto. Sólo cruzar la plaza. Antonio y Paquita llegaron los primeros. Detrás corrían Antonia, Magdalena y Mercedes. El ruido de los bombarderos se aproximaba. Los cazas italianos salieron a su encuentro y dos de ellos dieron media vuelta. El avión de Jan Ferak, “osado y valiente”, fue el único que se atrevió a entrar en la ciudad y lanzar su carga. Las explosiones se acercaban poco a poco: “Broouumm -Broouumm”. Mercedes se quedó atrás. Antonia y Magdalena la llamaron desde el refugio: “¡¡Corre, Merceditas!!”. No podía ir más rápido. Era muy pequeña, así que volvieron por ella. Quiso ir también Paquita, de 10 años, pero su hermano Antonio, de 13, la agarró: “Espera aquí, es peligroso”. Justo cuando Antonia y Magdalena cogieron a Merceditas en brazos cayó el proyectil sobre ellas. Las dos pequeñas murieron en el acto. Antonia quedó agonizando llena de metralla. Falleció a las pocas horas.

Las bombas mataron también a dos de sus vecinos: una madre y su hijo de 15 años. Justo al lado murió otra niña de 11. La macabra lista se cerró con cuatro personas más. En total, 10 muertos. Todos civiles inocentes.

Derribo en Andratx

La osadía de Jan Ferak le costó cara. Tenía en su cola tres Fiat CR.32. El capitán Giuseppe D’Agostini, alias Gatti, acertó el tiro y el bombardero republicano se estrelló en Andratx. Murieron dos de los tres tripulantes: Zdenek Talas y Josef Sousek. Un milagro salvó a Jan Ferak. Sólo tenía algunas quemaduras en las manos. Trató de huir pero lo atraparon y lo encerraron en el Castillo de Bellver. Pintaban mal las cosas para él, la población de Palma exigía venganza, pero la vida de un aviador era demasiado valiosa. El 19 de julio fue intercambiado por un piloto nacional.

El avión de Ferak derribado en Andratx. El herrero del pueblo usó el fuselaje para hacer herramientas que todavía se conservan.

Ferak volvió a luchar por la República hasta marzo de 1938. Agotado y enfermo, regresó a Praga y se casó con la hermana de su compañero Zdenek, muerto en Mallorca. Un año después, la ocupación nazi de su país le obligó a huir a la URSS. Su única hija, Jana, nació allí, pero le aburría tanta tranquilidad, así que en 1942 se ofreció voluntario para ir de piloto a Inglaterra. Embarcó en Rusia en un crucero británico y en el trayecto murió en un bombardeo de aviones alemanes. Su cuerpo se perdió en el mar de Barents. El presidente de Checoslovaquia le entregó a título póstumo la Cruz de Guerra.

La familia Muñoz Martí recibió el apoyo de los palmesanos. Hubo una pequeña colecta y la autoridad le compensó con un estanco. Sin embargo, la madre jamás se recuperó de aquella pérdida. Intentó suicidarse varias veces y los hijos hacían guardia para cuidarla. Vistió siempre de luto y durante años fue cada día al cementerio a ver a sus tres niñas. Murió en 1977 a los 82 años.

Su hija Ángela, la que se salvó por repartir leche aquella mañana, vivió hasta los 93 años. En 2011 estaba ingresada en el hospital sin apenas lucidez. Un día le enseñaron la foto de Merceditas y enseguida la señaló: “Esta es nuestra pequeña”.

La familia Muñoz Martí es hoy muy amplia. Acuden al encuentro de CRÓNICA, en la plaza del Pes de Sa Palla, 11 descendientes en total, la mayoría sobrinas de las tres hermanas. Se llaman Ángela, Mercedes, Paula, Berta, Josep, Catiana, Isabel, Pep, Laia, Joan y Llucia. “La historia traumatizó a la familia”. “Es un episodio que quedó en el olvido. Cuando lo cuento no se lo creen”. “Nos gustaría que hubiera una placa que lo recordara”. “Por mucho que lo intentemos, no se puede remediar tanto daño. Hay que perdonar”.

Los familiares de las tres hermanas en la plaza del Pes de Sa Palla en mayo de 2017. Foto: Manuel Aguilera.

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Gracias por venir a Mallorca, alemanes

(Columna Los últimos de Malle, El Mundo / El Día de Baleares, 10 de julio de 2017)

Mi madre es amiga de Karl, nuestro vecino del Arenal. Venía tanto de vacaciones que se quedó a vivir su eterno verano. A veces les veo hablar en la calle. Mi madre vuelve de comprar algo y él se pasea con su perro. Hablan unos cinco minutos. Ríen, señalan cosas. Al volver, pregunto a mi madre en qué idioma hablan, y responde: «Él en alemán y yo en español». Y ninguno de los dos sabe idiomas…

Hace 38 años que veraneo rodeado de alemanes, cerca de la calle de la cerveza. En realidad, no he tenido relación con ellos más allá de comer a su lado y observarles como si fuera un agente de la Stasi. Se ponen chanclas con calcetines, cuelgan toallas en los balcones, llevan colchonetas a la playa y a las siete de la tarde ya están arreglados para pasear.

Otros, los más jóvenes, forman grupos con la misma camiseta, cantan alrededor de una radio, juegan al vóley en el agua y a veces se duermen bajo el sol. Los veo tan rojos que me dan ganas de despertarles al grito de «¡achtung!», un término que aprendí jugando al Commandos. Después se van al Mega Park y beben cerveza para cantar mejor. En un solo bierkönig del Arenal se consumen más de 200 barriles de cerveza al día (10.000 litros). Cuentan que tienen tíos contratados sólo para enchufarlos.

El otro día salió un vídeo de una pelea de alemanes borrachos en la playa. No creo que haga justicia a la realidad del Arenal. El 90% de los alemanes que he visto por aquí son civilizados incluso cuando beben. Es una percepción personal, nada científica, de un humilde observador local. Contaré una anécdota. En 2014 Alemania jugó la final del Mundial de fútbol contra Argentina y fui con amigos a ver el partido a un bierkönig del Arenal. Ganó Alemania y la gente se quedó igual. Ni siquiera paró el tráfico. Entré en una licorería de esas que abren hasta tarde y le dije al dependiente: «Hoy tendrás jaleo». Él contestó: «No te creas. Esta gente es muy tranquila». No me quiero imaginar si el Mundial lo hubiera ganado Argentina. O España.

Ahora viene un poco de demagogia, pero es verdad: gracias, alemanes, por venir a Mallorca, porque dais trabajo a muchísima gente. Con vuestro dinero se levantan negocios, se pagan impuestos (colegios, hospitales) y todos nos beneficiamos indirectamente. Malle es nuestra, vuestra y de la humanidad. Vamos a cuidarla.

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